Vuelta al cole y clases de violín: 5 consejos para comenzar
5 consejos para empezar con buen pie las clases de violín Llega la vuelta al cole y con ella se reanudan las clases de violín en diversos centros. Si estás considerando esta opción para tu hijo pero no sabes por dónde empezar, aquí tienes 5 consejos para dar los primeros pasos de forma exitosa. Todo comienza en casa. Gran parte del éxito a la hora de que los pequeños hagan música comienza en el núcleo familiar. Crear un entorno donde la música esté presente, y que los papás muestren interés en esa actividad va a contribuir a que los niños sientan curiosidad y quieran aprender. Acudir a conciertos y a ver clases de otros niños es un buen punto de partida. Implícate en las clases, acompaña a tu hijo y trata de comprender las indicaciones del profesor. Incluso aprende tú mismo algunos básicos del instrumento para ayudarlo. Muchos padres han comenzado así en mis clases y finalmente han continuando también ellos aprendiendo violín. Esta puede ser una bonita actividad compartida entre padres e hijos. Encuentra un buen instrumento. En este punto hay dos aspectos importantes. Por un lado elegir el tamaño correcto del violín, y por otro escoger un instrumento que tenga una buena relación calidad-precio. Ambos son imprescindibles. En cuanto al tamaño, podemos pensar de forma similar a cuando compramos unos zapatos. Si elegimos unos demasiado grandes o demasiado pequeños no llegaremos muy lejos, lo mismo pasa con el violín. Por otro lado, existen en el mercado instrumentos que, no siendo demasiado caros, marcan diferencias en cuanto al sonido de los mismos, lo que sin duda contribuirá a que las primeras sensaciones del niño sean más satisfactorias. En mi opinión, es un error empezar con cualquier violín porque el niño “está probando a ver si le gusta” o “pronto se le quedará pequeño y habrá que cambiarlo”. Como he comentado, existen buenas opciones económicas. En cualquier caso, una pequeña diferencia en el precio puede ser una gran diferencia en la experiencia y en el resultado. Es el profesor que elijas el que puede asesorarte acerca de las mejores marcas, lugares para adquirirlo y tamaño correcto para el alumno, lo que nos lleva al siguiente punto. Elección del profesor. Como figura de referencia que será, es importante que escojáis un profesor que tenga un buen bagaje tanto musical como pedagógico. Es de valorar que tenga formación específica en profesorado, además de sus estudios específicos como músico. Otro punto a tener en cuenta es que esté especializado en diferentes estilos, ya que la visión musical que podrá transmitir será mucho más amplia. Ha de ser alguien que os ofrezca confianza y buena comunicación, ya que trabajaréis mano a mano —ojalá por mucho tiempo. Compromiso a largo plazo. Cuando aprendemos un idioma, no pretendemos lograrlo de la noche a la mañana, sabemos que lleva su tiempo y que no hay que renunciar apenas las cosas se pongan difíciles. Tocar un instrumento es algo similar, y las probabilidades de éxito serán mayores si tenemos esta idea de largo plazo, en lugar de pensar en probar un tiempo a ver si resulta. Durante el proceso surgirán dificultades, y será valioso enseñar a los niños a no tirar la toalla a la primera de cambio. Esta idea está tomada del libro “Más allá de la clase de música”, de Christine E. Goodner: trianglesuzuki.com, el cual recomiendo absolutamente a todo aquel que vaya a comenzar en la aventura del Método Suzuki. Duración de las clases y tiempo de práctica. Todo depende siempre de cada niño, pero a rasgos generales: los niños de hasta 7 años pueden recibir media hora de clase. A priori puede parecer una clase muy breve, pero es lo ideal para estas edades, ya que es el tiempo en el que pueden mantener la concentración, especialmente los más pequeños. Una clase de media hora bien estructurada es suficiente para niños de esta edad. A partir de los 8 años se puede ampliar a 45 minutos, y a partir de los 10 ya es factible plantearse clases de una hora. En cuanto al tiempo de práctica, al principio no es importante hacer prácticas demasiado largas, lo importante es ir creando una rutina en la que cojamos el instrumento cada día, aunque sea poco tiempo. Es mucho mejor hacer un poco cada día que darse un atracón el día antes de la clase. Como decía Shinichi Suzuki: “practica solo los días que comas” Espero que estos consejos os ayuden a dar esos primeros pasos en los que a veces se tienen muchas dudas. En cualquier caso, os deseo a todos una feliz vuelta al cole y a las clases de violín, repleta de aventuras y de nuevos aprendizajes.
